Nómadas Urbanos

Bosque de la Samaria: el secreto de la Palma de Cera (Caldas, Colombia)

Bosque Nacional de la Samaria

El árbol nacional de Colombia es la Palma de Cera. Este gigante con poco “pelo” siempre es grato de apreciar y disfrutar. La mayoría de colombianos y extranjeros que hemos tenido el placer de verlo casi siempre ha sido en el Valle del Cocora, cerca al municipio de Salento, en el departamento del Quindío. Sin embargo existe OTRO lugar mucho menos conocido que aún conserva una población significativa de estos increíbles arbolitos. Lo más sorprendente es que se pueden ver de cerca, muy cerca. Interactuar con las palmas, y hasta abrazarlas para quienes creen en la “árbolterapia” y las energías de la naturaleza. El lugar es el Bosque Nacional de la Samaria.

¿Cómo llegar?

Se encuentra en el corregimiento de San Félix, a 40 minutos de Salamina, Caldas. Para llegar hay dos opciones: carro particular en carretera semi-destapada o tener espíritu de aventura y llegar a lo mochilero (esa fue mi opción).

Al frente de la galería de Salamina, a las 5:30 am salen los “jeep Willys” con destino a San Félix. Si madrugan cogen buen puesto (ojalá adelante) y prepárense para un trayecto de casi 1 hora por carretera destapada, con muchas curvas y uno que otro derrumbe por ahí. Los dejarán en la plaza de San Félix. Este trayecto cuesta $5.000 COP.

Tómate un cafecito bien caliente porque temprano en la mañana hace frío, mucho frío. A medida que sale el sol la temperatura mejora, pero mejor ve bien abrigado. En la plaza del pueblo pregunta por la “ruta del lechero”. Sí, literalmente es el camión que reparte la leche por las veredas.  Pídele permiso al conductor y dile que te lleve a la finca “El Remanso”, ahí están los encargados de adentrarte en la Samaria. El recorrido son como 7 km desde el casco urbano en una carretera veredal, hasta que finalmente llegas a la finca. El conductor te puede llevar gratis o dale al menos $2.000 COP por persona, así le ayudas un poco.

Recorriendo el bosque, caminando entre gigantes

Una vez llegas parece que te estuvieran esperando pues te reciben súper amable y agradecidos de que hayas ido a visitarlos sabiendo que uno es el que debe estar agradecido que esta familia campesina está haciendo todo lo posible para recibir a los turistas que quieran conocer este tesoro natural casi oculto.

Pueden interactuar con ellos un rato y por supuesto, pedir un desayuno casero campesino. Puede ver cómo muelen el maíz para las arepas y oler cómo hacen el chocolate o el café. Delicioso.

Moliendo el maíz pa' hacer arepitas

Moliendo el maíz pa’ hacer arepitas

Un buen desayuno campesino

Un buen desayuno campesino

El maíz que recolectan de sus cosechas lo secan de una forma bien particular que al mismo tiempo les sirve como una decoración natural y original de su finca.

Un cielo de maices

Un cielo de maíces

Maíz para decorar el techo

Maíz para decorar el techo

Ellos te contarán todo lo que necesites saber sobre las palmas de cera y sobre la zona. Realmente conocen bien el territorio. Es un placer hablar con ellos y entrar poco a poco en el recorrido del bosque.

Te encontrarás con algunas de sus mascotas, como estos tiernos terneros. Cada uno más travieso que el otro. Una que otra historia te contarán sobre ellos.

Aparte de ver las palmas, el bosque es hábitat natural de muchas especies de aves autóctonas de la región y únicas de Colombia. Si tienes suerte (que de seguro la tendrás) verás los pericos lomiamarrillos volar por la zona. Ellos literalmente viven en las palmas, luego que su amigo el pájaro carpintero se ha ido y les deja su casa ya hecha.

De ahí para adelante solo es caminar en un recorrido muy pausado de alrededor de unos 40 min a una hora, dependiendo del ritmo. Verás palmas recién sembradas, apenas creciendo. Es increíble ver cómo esa hojita pequeña saliendo del suelo se convertirá en muuuuuuchos años en un gigante de 70 metros de altura o hasta más.

Una palma de cera..."bebé"

Una palma de cera…”bebé”

Atravesarás distintos caminos y llegarás a lugar donde literalmente estarás rodeado por palmas de cera como nunca más lo estarás. Es la mejor parte del recorrido. Las puedes ver tan cerca y en representativa cantidad que te sorprenderá.

Palmas de cera...gigantescas

Palmas de cera…gigantescas

Rodeados de palmas de cera

Rodeados de palmas de cera

Luego seguirás tu camino, por puentes naturales hechos de troncos y comenzarás de nuevo a ascender, al punto de partida. A medida que subes tendrás otras vistas panorámicas del bosque dignas de postal. Respira y disfruta el paisaje.

Paisajes dignos de postal

Paisajes dignos de postal

Más de 70 años para llegar a esas alturas

Más de 70 años para llegar a esas alturas

 

Una vez finalizado el recorrido puedes hidratarte un poco y por supuesto, pagarle a tus guías por haberte permitido vivir esa experiencia. El valor del recorrido es muy económico. Solo vale $7.000 COP.

Nuestros amables anfitriones

Nuestros amables anfitriones

 

Nos despedimos de los guías y comenzamos nuestra travesía de vuelta a Salamina. Si vas en carro particular, a parte del maltrato que le des a tu auto, no tendrás problema en irte. Pero si te vas cómo vinimos nosotros, el retorno al pueblo puede ser toda una aventura.

Nosotros tuvimos la suerte que una señora que estaba comprando maíz nos acercó de nuevo a San Félix. Luego en el pueblo tienes la opción de esperar hasta las 2 pm o 3 pm que pasa la única ruta de bus que va hasta Salamina. En nuestro caso, eran poco más de las 10 am y esperar todo eso no era una opción si queríamos llegar pronto al pueblo. Tuvimos la suerte que un ganadero local paró en el pueblo y nos acercó a mitad de camino. Cuando nos dejó en mitad de la carretera nos auguró suerte y nos dijo que fijo encontrábamos otro transporte que nos acercara más. Estábamos aún a 16 KM de Salamina por un carretera de montaña, afortunadamente en bajada.

Caminamos aproximadamente 6km o 7km hasta que finalmente pasó un jeep Willys que venía lleno, pero nos dice “móntense muchachos”. A ese punto no le vimos ningún problema en irnos literalmente colgados de este particular transporte que nos dejó en la entrada de Salamina, a unos 10 minutos caminando. Fue una bendición pues realmente no estábamos muy seguros cuándo íbamos a llegar si seguíamos a pie. Pero bueno, todo fue parte de la experiencia y de la aventura. Siempre y cuando haya buena actitud y fe, Dios hace el resto.

 

Llegamos a Salamina de nuevo!

Llegamos a Salamina de nuevo. Despeinados y peliparados, pero llegamos 🙂

Ese fue nuestro recorrido en este mágico lugar al que llegamos casi por casualidad. Si quieren tener una aventura ecoturística y apreciar muy de cerca la palma de cera, además de disfrutar de la gran biodiversidad de flora y fauna de la zona, definitivamente deben visitar el Bosque de la Samaria.

 

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Guillo

Apasionado de la tecnología, las redes sociales, el cine y los viajes. Viajar es una de mis principales motivaciones para vivir, siempre estoy pensando en mi próximo destino.

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